martes, febrero 28, 2006

Cincuenta primaveras...

Cuando uno ve su primera luz un 29 de Febrero, debe de tener claro que cada año, ha de andar con cuidado para que no se le pase la fecha de su aniversario.Ese es mi caso y, aunque nunca me gustó adelantar la celebración, por lo que pudiese pasar; es tal la potencia de un 50 aniversario que ya no puedo aguantar más.Voy a celebrarlo con quien lo lea, estoy medianamente satisfecho de mi discurrir en este medio siglo, y ¡qué cojones!, no puedo por menos que manifestar mi júbilo en esta fecha mágica con un "ostentóreo": ¡Viva yo!.Gracias a todos los que os acordais, año tras año, de este ser humano, gracias...

domingo, febrero 26, 2006

Como sardinas en lata...


Sabida ya, la estrategia del nazionanismo español para desalojar del gobierno(que no del poder), a la socialdemocracia, no deja de causar perplejidad la reiteración de tópicos que logran movilizar estómagos protofascistas en pro del objetivo inconfeso.Ayer, sin ir más lejos, las cifras ofrecidas por la Brunete mediática en torno a la manifestación de Madrid, causan estupor y jolgorio entre la ciudadanía.Hablar de 1.800.000 feligreses bajo paraguas, cuando físicamente sólo cabían entre 150.000 y 200.000, nos obliga a encontrar fórmulas exóticas que justifiquen tal desafuero.
Catalunya y sus tradiciones, pues, han de acudir en auxilio del liberal-centrismo-falangismo, para cuadrar los números.Si no, imposible.
No se pueden meter 27 feligreses en un metro cuadrao, si no es utilizando la técnica castellera...

martes, febrero 21, 2006

ESCLAVOS

Publicado: Mar Feb Mar, 2006 21:0 PM Asunto: ESCLAVOS, artículo de Rosa Montero

Un pedazo de artículo. Se lo dedico a los defensores de la institución familiar ejjpañola, que parece que hay quienes la quieren amenazar. ---------------------- ESCLAVOS ROSA MONTERO EL PAÍS - Última - 21-02-2006 Hace nada fue la locura de las Navidades. Luego, el desparrame de las rebajas. Y ahora vienen los avances de temporada. Además, en estas tiendas de las que voy a hablar suelen recibir género nuevo todas las semanas. Y hay que desempaquetarlo, etiquetarlo, colocarlo. El trabajo no se acaba nunca. Me refiero a las cadenas de tiendas de ropa joven. O, al menos, a un par de ellas. Son marcas conocidísimas con precios asequibles, divertidos locales en los que siempre he gastado demasiado dinero y en los que ahora, de repente, me repugna comprar. Me escribe una lectora y me cuenta, con datos concretos, una pequeña historia de terror. Una chica con diploma universitario e inglés entra a trabajar como encargada en una tienda madrileña de una de estas cadenas, digamos XY. Tiene un sueldo de 1.000 euros al mes y hace jornadas de 15 y 16 horas diarias, con semanas enteras sin librar porque el local abre los domingos. Ha firmado un contrato por 40 horas semanales, pero hace 80 o 90, desde luego no retribuidas. Entonces nuestra amiga recibe una oferta de trabajo de otra cadena de ropa juvenil, digamos XP. Ella les explica que no quiere más dinero, pero sí que le respeten el horario. Por supuesto, le dicen. La joven se despide de XY y empieza en la otra tienda. El primer día sale a las 12.30 de la noche. Y al día siguiente, a las 3.30 de la madrugada. Tras varias jornadas semejantes, llama desesperada a Dirección. Sí, le dicen; has firmado 40 horas, pero no se van a cumplir. A este despampanante descaro, a este despotismo colosal hemos llegado en la democracia, tras doscientos años de luchas sindicales. Inmenso logro el nuestro. Naturalmente, estos nuevos negreros saben de quién abusan. Acuérdate de ellas, de esas dependientas amables y eficientes, chicas muy jóvenes, normalmente con baja formación, necesitadas de trabajo e ignorantes de sus propios derechos. Lo que más me asquea es esa imagen de modernidad y de falsa alegría que intentan dar estas tiendas, cuando en realidad son centros de esclavitud. ¿O a lo peor es que la modernidad es justamente eso? Por cierto: ni siquiera ha sido la chica quien me ha escrito, sino su madre. Ella estaba demasiado ocupada trabajando.

jueves, febrero 16, 2006

LXX Aniversario del triunfo del Frente Popular

Programa del Frente Popular
(Publicado en Madrid el 15 de enero de 1936)
Los partidos republicanos de Izquierda Republicana, Unión Republicana y el Partido Socialista, en representación del mismo y de la Unión General de Trabajadores, Federación Nacional de Juventudes Socialistas, Partido Comunista, Partido Sindicalista y Partido Obrero de Unificación Marxista, sin perjuicio de dejar a salvo los postulados de sus doctrinas, han llegado a comprometer un plan político común que sirva de fundamento y cartel a la coalición de sus respectivas fuerzas en la inmediata contienda electoral y de norma de gobierno, que habrán de desarrollar los partidos republicanos de izquierda, con el apoyo de las fuerzas obreras, en el caso de victoria. Declaran ante la opinión pública las bases y los límites de su coincidencia política, y, además, la ofrecen a la consideración de las restantes organizaciones republicanas u obreras, por si estiman conveniente a los intereses nacionales de la República venir a integrar, en tales condiciones, el bloque de izquierdas que debe luchar frente a la reacción en las elecciones generales de diputados a Cortes.
Como supuesto indispensable de paz pública, los partidos coaligados se comprometen:
I
A conceder por una ley una amplia amnistía de los delitos políticos sociales cometidos posteriormente a noviembre de 1933, aunque no hubieran sido considerados como tales por los Tribunales. Alcanzará también a aquellos de igual carácter no comprendidos en la ley de 24 de abril de 1934. Se revisarán, con arreglo a la ley, las sentencias pronunciadas en aplicación indebida de la de Vagos por motivos de carácter político; hasta tanto que se habiliten las instituciones que en dicha ley se prescriben, se restringirá la aplicación de la misma y se impedirá que en lo sucesivo se utilice para perseguir ideales o actuaciones políticas.
II
Los funcionarios y empleados públicos que hayan sido objeto de suspensión, traslado o separación, acordada sin garantía de expediente o por medio de persecución política, serán repuestos en sus destinos.
El Gobierno tomará las medidas necesarias para que sean readmitidos en sus respectivos puestos los obreros que hubiesen sido despedidos por sus ideas o con motivo de huelgas políticas en todas las corporaciones públicas, en las empresas gestoras de servicios públicos y en todas aquellas en que el Estado tenga vínculo directo.
Por lo que se refiere a las empresas de carácter privado, el Ministerio de Trabajo adoptará las disposiciones conducentes a la discriminación de todos los casos de despido que hubieran sido fundados en un momento político social y que serán sometidos a los Jurados Mixtos para que éstos amparen en su derecho, con arreglo a la legislación anterior a noviembre de 1933 a quienes hubieren sido indebidamente eliminados.
III
Se promulgará una ley concediendo a las familias de las víctimas producidas por las fuerzas revolucionarias o por actos ilegales de la autoridad y la fuerza pública en la represión la adecuada reparación del daño inferido a las personas.
En defensa de la libertad y de la justicia, como misión esencial del Estado republicano y de su régimen constitucional, los partidos coaligados:
Restablecerán el imperio de la Constitución. Serán reclamadas las transgresiones cometidas contra la ley fundamental. La Ley orgánica del Tribunal de Garantías habrá de ser objeto de reformas, a fin de impedir que la defensa de la Constitución resulte encomendada a conciencias formadas en una convicción o en un interés contrarios a la salud del régimen.
Se procederá a dictar las leyes orgánicas prometidas por la Constitución, que son necesarias para su normal funcionamiento, y especialmente las leyes Provincial y Municipal, que deberán inspirarse en el respeto más riguroso a los principios declarados en aquélla. Se procederá por las Cortes a la reforma de su reglamento, modificando la estructura y funciones de las Comisiones parlamentarias, a cuyo cargo correrá, con el auxilio de los organismos técnicos a ellas incorporados, el trámite formativo de las leyes.
Se declara en todo su vigor el principio de autoridad; pero se compromete su ejercicio sin mengua de las razones de libertad y justicia. Se revisará la ley de Orden Público, para que, sin perder nada de su eficacia defensiva, garantice mejor al ciudadano contra la arbitrariedad del Poder, adoptándose también las medidas necesarias para evitar las prórrogas abusivas de los estados de excepción.
Se organizará una Justicia libre de los viejos motivos de jerarquía social, privilegio económico y posición política. La Justicia, una vez reorganizada, será dotada de las condiciones de independencia que promete la Constitución. Se simplificarán los procedimientos en lo civil; se imprimirá mayor rapidez al recurso ante los Tribunales Contencioso-administrativos, ampliando su competencia, y se rodeará de mayores garantías al inculpado en lo criminal. Se limitarán los fueros especiales, singularmente el castrense, a los delitos netamente militares. Y se humanizará el régimen de prisiones, aboliendo malos tratos o incomunicaciones no decretadas judicialmente.
Los casos de violencia de los agentes de la fuerza pública acaecidos bajo el mando de los Gobiernos reaccionarios aconsejan llevar a cabo la investigación de responsabilidades concretas hasta el esclarecimiento de la culpa individual y su castigo. Se procederá a encuadrar las funciones de cada Instituto dentro de los fines de su respectivo reglamento; serán seleccionados sus mandos y se sancionará con la separación del servicio a todo agente que haya incurrido en malos tratos o parcialidad política. El Cuerpo de Vigilancia se organizará con funcionarios aptos y de cumplida lealtad al régimen.
Se revisarán las normas de disciplina de los funcionarios, estableciendo sanciones graves para toda negligencia o abuso en favor de intereses políticos o en daño del Tesoro público.
IV
Los republicanos no aceptan el principio de la nacionalización de la tierra y su entrega a los campesinos, solicitado por los delegados del partido socialista. En cambio, consideran conveniente una serie de medidas que se proponen la redención del campesino y del cultivador medio y pequeño, no sólo por ser obra de justicia, sino porque constituye la base más firme de reconstrucción económica nacional.
Para la reforma de la propiedad de la tierra, dictarán nueva Ley de Arrendamientos. Estimularán las formas de cooperación y fomentarán las explotaciones colectivas. Llevarán a cabo una política de asentamientos de familias campesinas, dotándolas de los auxilios técnicos y financieros precisos. Dictarán normas para el rescate de bienes comunales. Derogarán la ley que acordó la devolución y el pago de las fincas de la nobleza.
Nuestra industria no se podrá levantar de la depresión en que se encuentra si no se procede a ordenar todo el complejo sistema de protecciones que el Estado dispensa, según criterio estricto de coordinada subordinación al interés general de la economía.
En consecuencia, procederá un sistema de leyes que fije las bases de la protección a la industria, comprendiendo las arancelarias, exenciones fiscales, métodos de coordinación, regulación de mercados y demás medios de auxilio que el Estado dispense en interés de la producción nacional, promoviendo el saneamiento financiero de las industrias, a fin de aligerar cargas de especulación que, gravando su rentabilidad, entorpece su desenvolvimiento.
V
Los republicanos consideran la obra pública no sólo como modo de realizar los servicios habituales del Estado o como mero método circunstancial e imperfecto de atender al paro, sino como medio potente para encauzar el ahorro hacia las más poderosas fuentes de riqueza y progreso, desatendidas por la iniciativa de los empresarios.
Se llevarán a cabo grandes planes de construcciones de viviendas urbanas y rurales, servicios cooperativos y comunales, puertos, vías de comunicación, obras de riego o implantación de regadío y transformación de terreno.
Para llevarlas a cabo se procederá a una ordenación legislativa y administrativa que garantice la utilidad de la obra, su buena administración y la contribución a la misma de los intereses privados directamente favorecidos. Los republicanos no aceptan el subsidio de paro solicitado por la representación obrera. Entienden que las medidas de política agraria, las que se han de llevar a cabo el ramo de la industria, las obras públicas y, en suma, todo el plan de reconstrucción nacional, han de cumplir, no sólo su finalidad propia, sino también e] cometido esencial de absorber e] paro.
VI
La Hacienda y la Banca tienen que estar al servicio del empeño de reconstrucción nacional, desconocer que fuerzas tan sutiles como las del crédito no se pueden forzar por métodos de coacción, ni estimular de fuera el campo seguro de aplicaciones provechosas y empleo remunerador.
No aceptan los partidos republicanos las medidas de nacionalización de la Banca propuestas por los partidos obreros; reconocen, sin embargo, que nuestro sistema bancario requiere ciertos perfeccionamientos si ha de cumplir la misión que le está encomendada en la reconstrucción económica de España. Como mera enumeración ejemplar, señalamos las siguientes medidas:
Dirigir el Banco de España de modo que cumpla su función de regular el crédito conforme exija el interés de nuestra economía, perdiendo su carácter de concurrente de los Bancos y liquidando sus inmovilizaciones.
Someter la Banca privada a reglas de ordenación que favorezcan su liquidez. Mejorar el funcionamiento de las Cajas de Ahorro para que cumplan su papel en la creación de capitales. Respecto a la Hacienda, se comprometen a llevar a cabo una reforma fiscal dirigida a la mayor flexibilidad de los tributos y a la más equitativa distribución de las cargas públicas, evitando el empleo abusivo del crédito público en finalidades de consumo.
VII
La República que conciben los partidos republicanos no es una República dirigida por motivos sociales o económicos de clases, sino un régimen de libertad democrática impulsado por motivos de interés público y progreso social. Pero precisamente por esa decidida razón, la política republicana tiene el deber de elevar las condiciones morales y materiales de los trabajadores hasta el límite máximo que permita el interés general de la producción, sin reparar, fuera de este tope, en cuantos sacrificios hayan de imponerse a todos los privilegios sociales y económicos. No aceptan los partidos republicanos el control obrero solicitado por la representación del partido socialista. Convienen en:
Restablecer la legislación social en la pureza de sus principios.
Reorganizar la jurisdicción de trabajo en condiciones de independencia.
Rectificar el proceso de derrumbamiento de los salarios del campo, verdaderos salarios de hambre, fijando salarios mínimos.

lunes, febrero 06, 2006

Fabricantes de separatistas a granel /Enric Sopena

Fabricantes de separatistas a granel
Se ha abierto una causa general política contra los nacionalistas
Los partidos nacionalistas se están transformando en la madre de casi todos los males. Al Estatut se le combate con el añadido, que no viene de ahora, de que los nacionalismos son perversos. Un repaso por la historia reciente llevaría a la conclusión de que los partidos nacionalistas son partidos democráticos cuya trayectoria no empezó el día después del 20-N de 1975. Ayer Pedro J. Ramírez aseguraba en El Mundo que “empezamos permitiéndoles que sustituyeran los símbolos comunes por los excluyentemente suyos”.
La ofensiva contra el Estatut –que por ahora parece seguir otorgando todavía réditos al PP, según la encuesta de La Vanguardia de ayer- se va transformando, de modo acelerado, de acuerdo con las previsiones del guión o la hoja de ruta en una descalificación global de los nacionalismos periféricos. El artículo dominical de Pedro J. Ramírez certifica esta estrategia empujada por el PP con la cooperación de los medios afines. La derecha actúa “sin complejos” desde el liderazgo de Aznar. Al nacionalismo español –que es una la las señas de identidad de los conservadores- le sucede lo mismo.PerdonavidasErigiéndose en perdonavidas, Ramírez escribe cosas como éstas: “Empezamos permitiéndoles que sustituyeran los símbolos comunes por los excluyentemente suyos de forma que la bandera del PNV lo fue de una Comunidad Autónoma Vasca (...) y la añeja canción de guerra de media Cataluña se convirtió en el himno moderno de toda ella”.Carta Otorgada, noSilencia el director de El Mundo algunos hechos incontrovertibles. La transición, es decir, el tránsito de la dictadura a la democracia -a pesar de que se llevó a cabo bajo la presión de los poderes fácticos del franquismo, como el Ejército-, no se construyó gracias a una especie de Carta Otorgada. No se trataba de “permitir” nada de arriba abajo, sino de llegar entre todos a acuerdos. Fue un proceso de negociación y pacto, situados todos los actores en pie de igualdad.La transición Participaron en la transición desde AP, UCD, PSOE hasta el PCE y otros partidos más a la izquierda. Pero también estuvieron presentes y con relevante protagonismo los partidos nacionalistas, aunque desde el inicio no estuviera, por cierto, ERC. Esquerra no fue legalizada antes de las elecciones de 1977 y tuvo que concurrir a ellas con otra denominación.Símbolos ¿comunes?Silencia Ramírez que los símbolos nacionales o estatales, que él describe como comunes -comunes se supone para todos los españoles- eran entonces, tras la muerte del dictador, los del franquismo, impuestos vía bayonetas por los vencedores de la guerra: desde la bandera rojigualda al himno nacional incluyendo al Rey designado para esa función por el Caudillo. Luego unos fueron mejorados, como la bandera, y, ciertamente, el Rey dejó de ser –por fortuna para este país- el heredero de Franco para convertirse en un poderoso agente del cambio. El himno nacional es idéntico.No sólo Carrillo¿Escribiría Ramírez que Carrillo, por ejemplo, fue el que permitió –utilizando su mismo vocablo- que continuara la bandera bicolor y quien asumió la Monarquía? No sólo fue Carillo. Aceptaron la continuidad básica de los símbolos también los dirigentes de la mayoría de los partidos que habían estado en la oposición al Régimen: desde la izquierda a los nacionalistas.Jordi PujolSostiene Ramírez -en su alegato contra los nacionalistas- que “aprendimos a bailarle el agua al Molt Honorable President.” ¿Ha olvidado también el director de El Mundo que Jordi Pujol, cuando ya era banquero, fue condenado por un Consejo de Guerra, estuvo preso en la cárcel de Zaragoza e hizo cuanto pudo –desde su lógica política, naturalmente- para terminar con el tirano.Amplio respaldoMis coincidencias ideológicas con el PNV, CiU, ERC o BNG son más bien escasas, por no decir inexistentes en relación a sus programas nacionalistas de máximos y, en algunas cuestiones, de mínimos. Pero estos partidos y otros cuentan con el respaldo, desde hace muchos años, de amplios sectores de la sociedad vasca, catalana y gallega. Después del 20-NSon, sobre todo, partidos democráticos cuyo recorrido no empezó curiosamente el día después del 20-N de 1975. Estaban ya con anterioridad donde era incómodo y muy arriesgado estar, con Franco vivito y coleado. Estuvieron junto a las izquierdas españolas en la Assemblea de Catalunya, en la Junta Democrática y en la Plataforma Democrática. También, claro, en la Platajunta. Acumulan errores, contradicciones, irregularidades y hasta corrupciones: más o menos como todos.Raíces inquisitorialesMontar una causa general –eso sí, de carácter político fundamentalmente- contra las formaciones nacionalistas sólo conduce a enfrentamientos o conflictos entre comunidades. Contribuye a enquistar peligrosamente rencores que más tarde son difíciles de superar. El historiador Francisco Espinosa ha profundizado en el concepto de causa general –de raíces inquisitoriales- y ha subrayado que “la causa general, un gran proceso abierto (...) para informar “de los hechos delictivos y otros aspectos de la vida en zona roja desde el 18 de julio hasta la liberación”, comenzó oficialmente en abril de 1942, con una iniciativa (...) promovida directamente por Franco”.Los salvadores Habrá que puntualizar a estas alturas que evocar todo aquello de “la conspiración de rojos, masones y separatistas” sirvió de justificación durante décadas a cuantos salvaron de forma sangrienta España? ¿Cuándo entenderán algunos que con frecuencia los separadores son precisamente fabricantes de separatistas a granel?

domingo, enero 29, 2006

A por la Tercera



Vázquez de Sola llama a organizarse en un movimiento por el advenimiento de la III República Estamos organizándonos con vistas a crear, en Granada, un movimiento en pro del advenimiento de la III República. No creemos en la República como panacea universal, sino como la única organización cívica donde la democracia es un hecho incuestionable. Esto dicho, ni todas las repúblicas son absolutamente buenas, ni todas las monarquías –su antítesis- totalmente abominables. Repúblicas imperialistas, horrendas, injustas, se dan –ver los Estados Unidos de América-; por el contrario, monarquías fraternales, democráticas y humanas, jamás. Son conceptos consustancialmente contradictorios: la monarquía se basa en la superioridad de unos seres sobre otros, por derecho de herencia. La República no es necesariamente una opción política, económica o filosófica. Ser republicano o republicana es, simplemente, una manifestación de dignidad: la dignidad de la persona humana se siente menoscabada cuando alguien, por el simple hecho de llamarse Capeto, o Saboya, o Borbón, puede ser, desde su nacimiento, acreedor al tributo y vasallaje de quien se llama Pérez o Dupond o Zaccarias. Porque, para ser rey, no cuenta la capacidad intelectual, ni la voluntad en el trabajo, ni la honestidad, ni la bondad: únicamente el apellido, la Gracia de Dios, o la real gana de algún dictadorzuelo. En 1931, filósofos, escritores y artistas se organizaron en tertulias, debates y ateneos, donde se producían gritos en el cielo y en la tierra actos. A muchos les costó la vida, como a nuestro Federico García Lorca. Así, pacíficamente, sin más fuerza que la de la razón, y sin más violencia que la verbal, floreció la República, aquel 14 de abril, nacida gracias a personas honestas e ilustres –a más de infinitos anónimos-, que lucharon por su instauración, y cayó, traicionada por cuatro militarotes, con la complicidad del fascismo internacional. Ahora no se trata de añorar lo que fue 1931, hoy también somos muchos los que creemos en la República, tal vez aún más, pero los consensos contra natura, la dificultad de expresar opiniones contrarias a las oficiales, nos ningunean. La República que fue y la República que será, no puede entenderse como un antes y un después en nuestra Historia: es un siempre. Así lo entendemos, al menos, miles de españoles, entre otros, el que suscribe. VAZQUEZ DE SOLA La dirección de esta noticia es: http://www.insurgente.org/modules.php?name=News&file=article&sid=3605

jueves, enero 26, 2006

Esta no es mi España

Esta no es mi España
LLUÍS FOIX - 26/01/2006 - 00.04 horasCatalunya no puede salir de los focos irracionales que se centran sobre ella. No sé cómo terminará el Estatut al final del proceso que acabaría con el referéndum preceptivo entre los catalanes. El líder popular, Mariano Rajoy, anuncia la recogida de millones de firmas para obligar al gobierno a celebrar un referéndum en toda España aunque se trate de una ley orgánica aprobada por el Congreso de los Diputados.Los Papeles de Salamanca salieron de la capital castellana hace seis días y se encuentran encallados en Madrid por una decisión de la Audiencia Nacional respondiendo a la demanda del ayuntamiento salmantino. El republicano Joan Puigcercós ha hablado de “golpe judicial”. No se recuerda tanta urgencia en la Audiencia Nacional para dirimir una decisión adoptada por una ley del Parlamento.La más rancia visión sobre la unidad de España se cierne sobre nosotros y nos llena de temor porque lo importante parece que no sean los papeles o el texto estatutario. Lo importante es que Catalunya ha propuesto una nueva relación con España que, dicho sea de paso, volverá a Barcelona sin vulnerar la Constitución que tanto defienden quienes no la votaron.Para los que nos sentimos cómodos en España sin intención de irnos a ninguna parte, los que escribimos en castellano y en catalán, los que nos sentimos en casa cuando nos encontramos en Burgos, Sevilla o Lugo, nos duele tanta irracionalidad, tanta pasión y tanta incomprensión. Tanto griterío.El debate o el problema no es nuevo. Voy a citar algunas frases pronunciadas por gobernantes o escritores españoles en los últimos siglos. Decía el Conde Duque de Olivares que “el primer negocio y el mayor es allanar Cataluña”. Esto ocurría en el siglo XVII. El jefe de la policía barcelonesa, Martínez Anido, escribía al general Primo de Rivera que inauguró las dictaduras en España el siglo pasado, lo siguiente: “hay que llenar a Cataluña de lo peor que tenga España”. El general Baldomero Espartero bombardeó Barcelona en nombre de la unidad hispana en 1856. En la revista Ejército y Armada, se escribía en 1906 que "hay que castellanizar a Cataluña... Hay que pensar en español, hablar en español y conducirse como español, y esto de grado o por fuerza. El soldado y el marinero catalán deben ir a servir a otras regiones de España para frecuentar otro trato y adquirir otros hábitos y costumbres... El día 1º de febrero no debe haber un solo soldado en la región catalana siendo substituidos por los de las demás provincias españolas, llevando allí la mayor guarnición posible y manteniendo el estado de guerra". Manuel Azaña cuenta en sus Memorias que “una persona de mi conocimiento asegura que es una ley de la historia de España la necesidad de bombardear Barcelona cada cincuenta años”. Era el presidente que al término de la guerra civil escribía aquel epitafio de “paz, piedad, perdón” que resumía sus frustraciones después de las barbaridades cometidas por unos y por otros.El general Millán Astray, el que gritó “viva la muerte” y “muera la inteligencia” ante el rector Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca, pronunció en 1936 las siguientes palabras: "Cataluña y las provincias vascas, son cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá cómo exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos". La dureza del debate político sobre el Estatut no alcanza los niveles de épocas pasadas. Pero el espíritu que lo alimenta es muy parecido. Estamos en la Unión Europea, el ejército no puede dar ningún golpe porque no cuenta con la fuerza suficiente y el país ha alcanzado una cotas muy notables de bienestar. A los que se oponen con tanta ira al Estatut, que será constitucional, les invito a que se calmen, que no resuciten los fantasmas de antaño, que piensen que si este proceso sale mal para Cataluña será muy nocivo para los catalanes. Pero también para los españoles. Reproduzco un párrafo de Suso del Toro publicado en El País el pasado 26 de noviembre. “¿Y España? ¿Qué será de España? Si repudian a los catalanes y su Gobierno, si boicotean sus productos, es que quieren echar a Cataluña de España. Pero una España sin Cataluña sólo es “su” España, la de aquellos generales que quisieron hacer de “Bilbao una fábrica, de Madrid una capital y de Barcelona un solar”. Esta es una España afortunadamente superada. En cualquier caso, no es la mía. http://foixblog.blogspot.com

sábado, enero 21, 2006

El potencial industrial y deportivo de un pueblo(de una nación).





Este año, como casi todos,Catalunya ha sido la referencia mundial en deportes de motor.Con seis Campeonatos mundiales de motociclismo, el París-Dakar y el subcampeonato de las CART series americanas,este pequeño y cojonudo país ha demostrado hasta donde se puede llegar con trabajo, imaginación y esfuerzo; partiendo de casi cero. El potencial catalán en el segmento deportivo de las especialidades de motor no es novedoso; ya en los años cincuenta con Montesa, en los sesenta con Bultaco, Ossa, Montesa, Derbi y Mototrans-Ducati, el mundo entero supo de la existencia de nuestra industria y de la calidad de sus productos, comparables a los mejores; aún estando integrados en un Estado comparable a los peores y más sanguinarios del orbe.
A finales de los años sesenta, un joven ingeniero catalán Eduard Giró " el tècnic", hijo de los propietarios de la fábrica "Orfeo Sincronics S.A.", llevó su proyecto fin de carrera (un motor con válvula rotativa) a la producción en talleres.De ahí salió la que luego sería una máquina que daría que hablar a toda la prensa especializada y que, en manos de un piloto madrileño afincado en Bilbo llamado Santi Herrero, asombraría al público internacional y serviría de referencia para que los japoneses hiciesen clones de su revolucionario chasis monocasco de magnesio.
Santi Herrero se dejó la vida en el épico Tourist Trophy de la Isla de Man de 1.970 mientras iba líder en el Mundial,y el desarrollo de aquella maravilla mecànica quedó paralizado.Ya se estaba probando un prototipo de 500 cm3 en Monza por el mismísimo Phil Read, cuando aquello pasó...

Un bramido más bello que el de Pavarotti.(En catalàn, por supuesto,los Pegaso se fabricaban en Barcelona)









Antes de verlos, unos minutos antes, los oías.Música celestial para los oídos de unas criaturas nacidas y educadas en la España de los 50/60 que era como decir en la Albania de hoy.En mi ciudad, concretamente, había uno color crema precioso. Descubierto, con sus ruedas Borrani de radios con palomilla central se erigían en el sueño de cualquier niño de la época (los mayores habían perdido los sueños y hasta las realidades bajo las zarpas del régimen fascista).Se hicieron 89, creo.Todos preciosos.La mecànica también nos sabe entregar obras de arte y Pegaso es una de las más excelsas...

jueves, enero 19, 2006

Los costes políticos del silencio histórico /Vicenç Navarro

Los costes políticos del silencio histórico Vicenç Navarro EL PAÍS 19 de Enero de 2006 La limitada simpatía a nivel popular que las propuestas del Estatuto aprobadas por el Parlamento catalán han tenido en España, junto con las dificultades que el Gobierno socialista español ha encontrado en poder aprobarlo, sin que ello pudiera suponerle un coste electoral, es el precio que las izquierdas están pagando por su complicidad en el silencio que ha existido en España sobre lo que fue la República (que aceptó la plurinacionalidad de España), lo que significó la dictadura y cómo se realizó la transición (en términos muy favorables a las fuerzas conservadoras). Tal silencio supuso, en la práctica, la aceptación de la visión conservadora de España promovida durante la dictadura y aceptada después en la transición: una España uniforme, que negó la plurinacionalidad de España, incluso a costa de interrumpir su existencia con un golpe militar el año 1936. Las únicas comunidades autónomas que rompieron este silencio fueron Cataluña y el País Vasco, que, bajo gobiernos nacionalistas conservadores, reescribieron la historia de España, presentando la Guerra Civil como un conflicto entre España, por un lado, y Cataluña y el País Vasco, por el otro. Al hacerlo, ignoraron que la Guerra Civil fue predominantemente una lucha de clases, en la que las clases dominantes de Cataluña y el País Vasco apoyaron, en general, el golpe fascista militar, aunque hubo también un conflicto interterritorial, consecuencia de la victoria de la España centralista uniforme de los golpistas (que se autodefinieron como nacionales) sobre la España plurinacional liderada por las fuerzas republicanas populares y de izquierdas, las cuales también protagonizaron en Cataluña y en el País Vasco la lucha por la identidad nacional catalana y vasca durante la dictadura, hecho ignorado en la historiografía nacionalista conservadora catalana y vasca. En el resto de España, las izquierdas, que habían sido las protagonistas en la lucha por la justicia social, la libertad y las identidades nacionales (a lo largo de toda España hubo manifestaciones ilegales durante la dictadura bajo pancartas que pedían libertad para España y Estatuto de autonomía para Cataluña), aceptaron durante la transición una Constitución que reproducía una visión de España predominantemente uniforme, que negó su plurinacionalidad y que incluía elementos que significaban una clara renuncia a muchas aspiraciones que las izquierdas habían tenido históricamente en España, aceptando, entre otras concesiones, la existencia de una Monarquía, convirtiéndose sus símbolos en los símbolos del Estado español, transformándose la bandera borbónica, que fue la bandera del bando franquista (con eliminación de sus símbolos fascistas), en la bandera española, y una Marcha Real en el Himno Nacional; la consolidación de la escuela privada (mayoritariamente de propiedad de la Iglesia) como paritaria con la escuela pública; la perpetuación de los privilegios de la Iglesia católica; la asignación del Ejército como garantía de la unidad de España (convirtiéndole así en un organismo policial de carácter doméstico); una excesiva protección de la propiedad privada (que está dificultando, por cierto, la resolución del enorme problema de la vivienda en España), y otras muchas concesiones que fueron aceptadas a cambio de muchos otros aspectos de la Constitución que fueron y continúan siendo auténticamente progresistas. Entre éstos, el más importante fue la aceptación por parte de las fuerzas conservadoras de que todo poder y legitimación en el Estado español procede de la voluntad popular, hecho que históricamente las fuerzas conservadoras en España no habían respetado. Otra gran cesión por parte de las izquierdas fue el silencio sobre su propia historia, así como la aprobación de la amnistía para los responsables de las violaciones de los derechos humanos realizadas durante la Guerra Civil y durante la dictadura, pertenecientes en su mayoría a las fuerzas conservadoras y derechistas en España. Se me dirá que, considerando la correlación de fuerzas en aquel momento, no había otra alternativa. Pero aun aceptando tal lectura del momento histórico, el silencio que las izquierdas adoptaron fue no sólo una profunda injusticia, sino también un gran error político, pues permitió la perpetuación de la visión conservadora de España, uniforme, centralista y esencialista, que se convirtió en la visión dominante de lo que es España, hecho que se interpretó erróneamente como la desaparición de las dos Españas. Silencio significó acatamiento, reproduciendo una enorme ignorancia de lo que fue la otra España, la republicana, que históricamente fue siempre la que luchó por la libertad, por la justicia social y por la diversidad de los distintos pueblos y naciones de España, silencio que incluso alcanzó situaciones extremas como la prohibición de la bandera y del himno republicanos. Aunque las izquierdas guardaron silencio, no lo hicieron las derechas, que continuaron promoviendo su visión de España, honrando -como hace constantemente la Iglesia católica- a sus muertos, presentando al bando republicano como el responsable de sus muertes. Las izquierdas, en lugar de estar silenciosas, tendrían que haber mostrado -en los medios públicos de información televisiva y radiofónica que tenían a su alcance- el papel antidemocrático que la Iglesia tuvo durante la República en defensa de sus intereses corporativos, realizados a costa de los intereses de las clases populares, lo cual explica -aunque no justifica- que sectores de estas clases populares decidieran en muchas partes de España -incluyendo Catalunya- tomar la justicia por sus manos el 19 de julio (el día después del golpe militar). Las izquierdas, sin embargo, callaron, subvencionando extensamente a la Iglesia, y ofreciendo los medios públicos de información y persuasión televisivos y radiofónicos para la promoción de su ideario. Este olvido por parte de las izquierdas de sus raíces históricas fue acompañado de una dilución de su ideología, sustituyendo ésta por un deseo e imagen de modernización que diluyó su especificidad. En lugar de presentarse como herederos de la República -que fue, por cierto, la época más modernizada de la historia de España en la primera mitad del siglo XX- enfatizando el discurso (narrativa y terminología) de izquierdas, éste fue sustituido por un patriotismo constitucional, tal como ocurrió también en Alemania, olvidando que en aquel país el nazismo ganó unas elecciones y gozó de un gran apoyo, mientras que en España el fascismo se impuso tras una enorme resistencia popular de tres años, a pesar del apoyo militar que Hitler y Mussolini dieron al bando golpista nacional. En Alemania, la Constitución significaba la necesidad de olvidar un pasado colectivo. En España, las izquierdas no tenían por qué olvidarse de las conquistas sociales de la República y de la resistencia frente al golpe fascista y a la dictadura. En realidad, el gran temor de las derechas -como ha quedado reflejado en muchas de las declaraciones de sus dirigentes- es que las izquierdas quieran conseguir los derechos políticos y sociales que el alzamiento militar interrumpió durante la República. Pero este olvido llega a situaciones extremas cuando la visión "nacional" centralista se reproduce en sectores de la izquierda que están anteponiendo su nacionalismo a los compromisos que las izquierdas debieran siempre tener con las clases populares, tal como ocurre cuando exigen al Gobierno socialista español que cambie de alianzas y se apoye en el partido de las derechas catalanas en lugar de un partido de izquierdas (por ser independentista). Tales voces muestran gran desconocimiento de Catalunya (en la que la mayoría de catalanes nos sentimos españoles), donde veintitrés años de Gobierno de derechas fue una de las causas del escaso desarrollo de los servicios públicos tales como educación, sanidad, servicios de ayuda a la familia y otros, y ello como resultado de su apoyo a los servicios privados, situación que ha cambiado significativamente con el nuevo Gobierno catalán (que incluye el partido independentista). Es más, cuando los gobiernos españoles gobernaron con el apoyo de las derechas catalanas 1993-2000, el gasto público social por habitante descendió (primero, en términos absolutos, y después, en términos relativos) en comparación con la UE-15. Esta situación ha cambiado significativamente a partir del nuevo Gobierno español, y ello como resultado de la presión realizada por las izquierdas (incluyendo ERC), de la cual las clases populares, no sólo de Cataluña, sino de toda España, se están beneficiando. ¿Hasta cuándo antepondrán el nacionalismo centralista a su compromiso con las clases populares? http://www.nodo50.org/unidadcivicaporlarepublica/Opinion%202006/costes%20politicos.htm

sábado, enero 14, 2006

La utilidad de la "ley" de partidos /J.Ortiz

http://www.javierortiz.net/apuntes.htm La utilidad de la Ley de Partidos (Viernes 13 de enero de 2006) Rajoy afirma que sostener, como la hecho Rodríguez Zapatero, que la Ley de Partidos, que sirvió para ilegalizar a HB —y para nada más: fue una ley ad hoc—, es difícilmente compartible con el ejercicio de derechos fundamentales, como el de reunión, constituye «un hecho sin precedentes en un país democrático». El asunto presenta varias vías de aproximación. Primer punto: que la ilegalización de HB, esencia de la Ley de Partidos, no sólo no facilita, sino que representa un error jurídico y un obstáculo para la resolución de los problemas reales de la sociedad vasca no es una idea nueva. Fue expresada con mucha claridad ya en 1996 por el entonces candidato a la Presidencia del Gobierno, José María Aznar, quien declaró a la revista Época (número 575) que esa ilegalización le parecía «una cuestión absolutamente estéril». Y añadió: «Hay que actuar contra las personas que amparan, jalean o hacen apología del terrorismo, contra personas concretas». Insistió en la idea: para él —para el él de entonces—, ilegalizar HB era «un camino equivocado». Que luego él y los suyos cambiaran radicalmente de opinión no justifica que pasaran a descalificar de arriba a abajo a los que no hicieron esa pirueta. Segundo punto: ¿es «un hecho sin precedentes en un país democrático» que un Gobierno opte por aplicar de manera flexible —dicho más claramente: por no aplicar en determinadas circunstancias— leyes restrictivas de las libertades cuya estricta puesta en práctica se revela o bien políticamente perjudicial o bien contradictoria con otras leyes, incluso de rango superior? En absoluto. Por no hacer referencia sino a un ejemplo de género similar, sólo que mucho más grave: es bien sabido que el Gobierno de Londres toleró durante muchos años numerosas actividades que era público y notorio que estaban inspiradas por el IRA, entre otras cosas porque aparecían encuadradas por personas encapuchadas y metralleta en mano. Tercer punto: actuaciones gubernamentales como ésas tienen sentido, y pueden resultar comprensibles, cuando los gobernantes entienden que se trata de leyes útiles en términos generales, aunque de inconveniente aplicación en tal o cual caso concreto. Pero, cuando el conflicto lo generan leyes cuyo sentido se ha revelado esencialmente perjudicial, lo que procede no es dejar de aplicarlas en algunos supuestos específicos, sino derogarlas. La Ley de Partidos ha demostrado que no ayuda en nada al encuentro de vías para la pacificación y la normalización de Euskadi. A lo que parece, ésa es la conclusión a la que está llegando —o ha llegado ya— Rodríguez Zapatero. No se me ocultan las dificultades político-mediáticas con las que puede toparse para proceder a la derogación de esa Ley, pero es por ahí por donde debería enfilar. Del mismo modo, y por las mismas razones, entiendo el empeño con el que los dirigentes del PP defiende esa Ley. Porque lo que quieren es que se mantenga el grado máximo de crispación y hostilidad. De eso se han alimentado políticamente durante los últimos años. Y no quieren quedarse en ayunas.

domingo, enero 08, 2006

Aquella Segunda República / Rosa Regás


AQUELLA SEGUNDA REPÚBLICA • Los fascistas reescribieron la historia para poder justificar su insurgencia como inevitable ROSA Regàs Escritora y directora de la Biblioteca Nacional Cada año recordamos aniversarios históricos, centenarios de autores y artistas, fiestas religiosas que se han apropiado del calendario o hazañas señaladas que deseamos celebrar porque provocaron gozo y progreso en el país, o recordar para no repetir, porque nos sumieron en el dolor, la miseria o la vergüenza. De todos ellos, la Segunda República, cuyo 75° aniversario conmemoramos este año 2006 es, a mi modo de ver, el más ineludible, porque sobre ella, la República, ha caído la tergiversación histórica con la falsificación de sus aciertos y logros por parte de los actuales revisionistas, justos herederos de los ejércitos y sus secuaces que la desbancaron del corazón de los ciudadanos, de la usanza de las instituciones, del camino abierto al progreso que se había iniciado en el año 1931. Un aniversario, pues, necesario para hacer justicia histórica y borrar del imaginario de tantos ciudadanos aquella versión de los sediciosos destinada a hundirla en el desprestigio más soez y justificar así el miserable proceder de los golpistas. De todos los embustes, gazmo- ñerías y falsedades que nos impusieron en los 40 años de dictadura, tal vez el peor sea el de haber reescrito con saña la historia más reciente, la de la Segunda República Española, atribuyéndole desórdenes y caos que nunca habrían sido posibles sin la directa intervención de las derechas que, como siempre que pierden las elecciones, se sienten ultrajadas, mejor dicho desvalijadas y saqueadas, como si de verdad España les perteneciera como la finca que heredaron de sus mayores, gobernada con mano dura durante tantísimos siglos de absolutismo y tiranía. Fueron los fascistas los que impusieron esta versión en escuelas, universidades, instituciones y templos y, lo que es peor, en el corazón y la mente de los ciudadanos amedrentados por el terror, como un nuevo dogma que había de regir, junto a tantos otros, los destinos de la patria. Falsa versión de los hechos tanto más respetada por contar con la aprobación y el entusiasmo del poder sobrenatural representado por obispos y cardenales, y garantizada por la aquiescencia a cambio de poder de Pío XII, que bendijo con vehemencia la brutal represión y la dictadura. ASÍ, AÚN HOY,se sigue defendiendo que el golpe de Estado fue inevitable para desactivar una revolución roja que estaba calando en España. No hay un solo historiador que de verdad lo sea --no me refiero, por supuesto, a los revisionistas excomunistas tan en boga hoy-- que defienda tal tesis. Todo lo contrario. El Gobierno republicano de 1936, el año del golpe de Estado, definió su programa diciendo: "La República que conciben los partidos republicanos no es una República dirigida por motivos sociales o econó- micos de clase, sino un régimen de libertad democrática, impulsado por razones de interés público y progreso social". Se justifica también el golpe por los desórdenes y asesinatos cometidos por elementos no oficiales enfurecidos ante la noticia de lo que los fascistas llamaron el Alzamiento Nacional. Es cierto que durante la guerra hubo venganzas personales y ajusticiamientos en la zona republicana, pero en ningún caso pueden ser atribuidos al Gobierno de la República. Nos guste o no, los asesinatos en la zona republicana los cometieron incontrolados que actuaron por su cuenta, no el Gobierno de la República, que bastante tenía con los diversos frentes de guerra sobre todo cuando los países democráticos de Europa y Estados Unidos abandonaron España a su suerte; y en cambio, los asesinatos en la zona nacional y los cometidos hasta 1950, ya en plena paz franquista, fueron perpetrados legalmente por el nuevo Gobierno y siempre en nombre de Dios. Pero lo más significativo de la República, lo que se ha ocultado, es la política que aplicó en cinco años sobre aspectos tan fundamentales como la libertad, los derechos fundamentales, la cultura, la sanidad o la educación, con tan asombrosos resultados que algunos de ellos no se han vuelto a alcanzar ni siquiera hoy, 75 años después de proclamarse la República. Si pensamos cómo era España entonces y la cultura que la Repú- blica logró desarrollar en escuelas, cárceles, barrios y aldeas, y que continuó con igual intensidad durante la guerra, nos emocionamos hasta las lágrimas. Maestros, bibliotecarios, profesores, asistentes sociales, y tantos otros, dieron lo mejor de sí mismos por una causa que jamás había alumbrado el país, y que se extendió a todos los demás estamentos de la ciudadanía. Fueron sólo cinco años, es cierto, pero fue el más bello y colosal impulso modernizador y democratizador que había vivido el país en toda su historia. COMO DICEel Manifiesto para conmemorar el aniversario de la República que está circulando por el país: "Hoy, 75 años después, no queremos seguir lamentando la triste brutalidad de aquel retroceso, sino celebrar la emocionante calidad de los logros que le precedieron, y agradecer la ambición, el coraje, el talento y la entrega de una generación de españoles que creyó en nosotros al creer en el futuro de su país". Un aniversario que deberían aprovechar las escuelas para reparar el silencio que han mantenido sobre la Segunda República no sólo durante la dictadura sino también en los años de democracia, un silencio que selló la transición pero que ya va siendo hora de denunciar, de modo que los estudiantes conozcan de una vez esta parte tan hermosa de la historia de nuestro país y entiendan que con la fe en las ideas democráticas, aún contando con la desleal oposición, es posible avanzar hacia un mundo un poco mejor. http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=5&idioma=CAS&idnoticia_PK=270866&idseccio_PK=5&h=060108

sábado, enero 07, 2006

No todo el catalanismo es nacionalista.(Jordi García Soler)

No todo el catalanismo es nacionalista
JORDI GARCÍA-SOLER
EL PAÍS - 07-01-2006

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Hasta los inicios de la ahora tan denostada transición que nos llevó de la dictadura al actual sistema democrático, el denominador común de la práctica totalidad de las fuerzas políticas catalanas, junto con su oposición a la dictadura y su reivindicación y defensa de la democracia, era el catalanismo. Un catalanismo plural, que abarcaba todo tipo de propuestas, desde las de un regionalismo descentralizador hasta las del independentismo, pasando por el autonomismo, el federalismo, el confederalismo, el nacionalismo, el soberanismo e incluso el independentismo defensor de una entidad política de nueva planta, no sólo de Cataluña sino también del País Valenciano, las Islas Baleares y los territorios catalanes de Francia. Únicamente en los primeros años de la renovada democracia comenzó a utilizarse el término nacionalismo como referente ideológico identificador de alguna formación política, en concreto de CDC, que llegó a plantearse incluso la posibilidad de pasar a denominarse Partit Nacionalista de Catalunya.
Como movimiento que reclama el reconocimiento de la personalidad política de Cataluña, el catalanismo tiene sus orígenes en la primera mitad del siglo XIX, con la defensa que Joaquim Rubió i Ors, Lo Gaiter del Llobregat, hizo, en 1841, de la independencia cultural y lingüística de Cataluña. Las reivindicaciones carlistas de los fueros históricos fueron una de las expresiones iniciales del catalanismo, que entre los republicanos se expresaba a través del federalismo mientras que los liberales propugnaban la descentralización de la monarquía constitucional. Víctor Balaguer reivindicaba una organización autónoma integrada por los territorios que habían formado la Corona de Aragón; Francesc Pi Margall y Valentí Almirall defendían el federalismo desde posiciones progresistas, y Francesc Romaní i Puigdengolas lo hacía desde el conservadurismo; se creaban publicaciones y todo tipo de grupos catalanistas; Narcís Roca i Farreres pedía una Diputación General de Cataluña; Joan Mañé i Flaquer publicaba El Catalanismo; se celebraba el I Congreso Catalanista... Así llegamos a 1885, con el Memorial de Greuges presentado a Alfonso XII por políticos, intelectuales e industriales catalanes; a la edición de Lo catalanisme, de Valentí Almirall, y de El regionalismo, de Joan Mañé i Flaquer, así como a la fundación de la Lliga de Catalunya como escisión conservadora de Centre Català. Emergen nuevas figuras catalanistas, como Lluís Domènech i Montaner, Enric Prat de la Riba y Josep Torras i Bages. Los dos primeros lideran las Bases per a la Constitució Regional Catalana, conocidas como Bases de Manresa. Ya entonces, sin renunciar nunca al denominador común del catalanismo, se expresaban opciones diversas, como las específicamente nacionalistas del Comitè Nacionalista Català, pero se creaban la Lliga Regionalista y la Societat Catalana Federal, Prat de la Riba publicaba La nacionalitat catalana y triunfaba la Solidaritat Catalana, que reunía desde carlistas hasta republicanos federales. Surgen nuevas figuras, tan variadas como Lluís Duran i Ventosa, Jaume Carner, Lluís Companys, Pere Coromines, Francesc Layret y Francesc Macià, que funda la Federació Democràtica Nacionalista y más tarde intenta el asalto armado por Prats de Molló. Se crean los primeros grupos inequívocamente independentistas, como el Partit Separatista Revolucionari de Catalunya, Estat Català y Palestra. Mientras Francesc Cambó escribe Per la concòrdia, Jaume Bofill i Mates publica L'altra concòrdia. Se produce la efímera proclamación de la República Catalana, en 1931, y un año después se aprueba el primer Estatuto de Autonomía de Cataluña, derogado por la fuerza de las armas tras la victoria franquista en la Guerra Civil. ¿Por qué el cata-lanismo, que sin duda fue el denominador común y el principal elemento aglutinador de la práctica totalidad de las fuerzas políticas catalanas democráticas, es menospreciado y ninguneado ahora por una parte significativa de nuestros opinadores? No es ni será nunca desde el adanismo de quien pretende ignorar el pasado o hacer como si no hubiese existido como se puede avanzar. El catalanismo es y debe seguir siendo el punto de encuentro desde el que la inmensa mayoría de la sociedad catalana avance. Sin renunciar a la diversidad de las opciones políticas, todas ellas legítimas si se producen en democracia, lo que sigue uniendo e identificando a la inmensa mayoría de quienes vivimos y trabajamos en Cataluña es el catalanismo. Sólo avanzaremos desde la fuerza que da la unidad, y la unidad sólo es posible alrededor de un denominador común.

viernes, enero 06, 2006

Vuelta al pasado


El general jefe de la Fuerza Terrestre, José Mena Aguado, alertó hoy 'de las graves consecuencias que tanto para las fuerzas armadas como institución como para las personas que las integran podría conllevar la aprobación del Estatuto de Cataluña en los términos que está planteado'.En su intervención durante el acto de la Pascua Militar celebrado en Sevilla, el general Mena recordó que 'siempre he recalcado que los militares no debemos entrar en disquisiciones políticas, que lógicamente corresponden a los políticos, ahora bien, es nuestra obligación alertar' de las consecuencias de aprobar la actual propuesta de reforma del Estatuto catalán.Según Mena, 'el hecho de que en una autonomía sea exigible el conocimiento de su lengua particular es una aspiración desmesurada que obligaría en las fuerzas armadas a regular los destinos a esa autonomía de la misma forma que actualmente se regulan los destinos en el extranjero'.El jefe de la Fuerza Terrestre recordó que 'afortunadamente, la Constitución marca una serie de limites infranqueables para cualquier estatuto de autonomía, de ahí que reitero mi mensaje de tranquilidad'.Sin embargo, recalcó que 'si esos límites fuesen sobrepasados, lo cual en estos momentos afortunadamente parece impensable, sería de aplicación el artículo octavo de la Constitución: las fuerzas armadas, constituidas por el Ejercito de Tierra, la Armada y el Ejercito del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad, y el ordenamiento constitucional'.

Boadella puede sentirse satisfecho

Parece que por fin ha encontrado a un compañero de viaje para su entrada triunfal con los tanques por la Diagonal.Y éste tiene asignados tanques de verdad, con lo que ya ha resuelto el atrezzo de su última payasada.Espero que Catalunya y los catalanes sepan agradecer a Boadella y a los quince pijos que se agrupan bajo la marca "Ciutadans de Catalunya",las certeras directrices que han hecho llegar a destino.Lo espero.Y espero que el "hijo orgulloso del falangista",a la sazón ministro del ramo, despida al empleado infiel, como corresponde en una democracia homologada

sábado, diciembre 31, 2005

Promesas.

Empezamos, esta noche, un nuevo año.Es hora, pues, de imponerse objetivos, en principio, asumibles.Uno de entre ellos, en mi caso, es el de escribir regularmente en este blog.Hasta ahora, no he podido dedicar unos míseros minutos al día a vaciar mi disco duro, a compartir con la humanidad mis dudas vitales, mis alegrías, mis cuitas...Pero eso va a cambiar este año que empieza, el año del 75º Aniversario de la proclamación de la república, (ojalá sea el de la desaparición de la monarquía).No pienso dejar de fumar, si pienso perder unos quilillos,tengo pendientes mil mejoras personales, en mi trabajo, en mis relaciones...Una forma excelente de iniciarlas es lanzando estas promesas a los cuatro vientos.A quien las lea...,gracias por aguantarme, y Feliz Año Nuevo.

lunes, septiembre 26, 2005

treinta años de la última matanza del nacionalismo español.

El último horror de Franco El fusilamiento de Txiki fue el principio del fin de un régimen en agoníaEs imposible precisar el número de personas ejecutadas después de la Guerra Civil. Algunos historiadores hablan de 200.000. Josep M. Solé i Sabaté precisa que en Cataluña, entre 1939 y 1954, fueron ejecutadas 3.385 personas. A partir de 1960, fueron ejecutados diecisiete condenados a muerte, entre políticos y comunes. Con Franco ya enfermo terminal, se ejecutaron las cinco últimas sentencias: José Humberto Baena, Ramón García Sanz, José Luis Sánchez Bravo, del FRAP, y Juan Paredes, "Txiki", y Ángel Otaegi, de ETA. Fue el 27 de septiembre de 1975. Faltaban sólo 54 días para que falleciese el dictador y, con el tiempo, el fin de Txiki se asoció al principio del fin del franquismo, que vivía sus peores momentos de aislamiento internacional tras la autarquía que sucedió a la Guerra Civil. Con todo, Franco aún volvió a aparecer en público con motivo del 39 aniversario de su llamada "exaltación" a la Jefatura del Estado. Fue en la plaza de Oriente de Madrid, el 1 de octubre de 1975. ANTONI BATISTA"Fallamos que debemos condenar y condenamos a Juan Paredes Manot (a) ‘Txiki’ a la pena de muerte como responsable del apreciado delito de terrorismo." Con este último párrafo de una sentencia ya histórica, el franquismo mandaba a una persona ante el pelotón de fusilamiento y se cerraba un ciclo que se había llevado por delante a múltiples demócratas en madrugadas sangrientas en el Campo de la Bota, paraje de la franja litoral recuperado por la Barcelona olímpica. Las circunstancias de las últimas ejecuciones tuvieron algo en común con las primeras: la falta de garantías procesales. Los juicios militares no fueron más que una parodia jurídica. A Juan Paredes, "Txiki", le juzgaron en el Gobierno Militar de Barcelona, el 19 de septiembre de 1975. Le acusaron de la muerte del cabo primero de la Policía Armada Ovidio Díaz López, ocurrida en el curso de un atraco en la sucursal número 3 del Banco de Santander, en el número 70 de la calle Caspe, esquina con Girona; tres travesías más arriba, también en el número 70 pero de la calle Girona, fue detenido Salvador Puig Antic, que precedió a Txiki en el patíbulo, 18 meses antes, en este caso a garrote. Cuando el 6 de junio de 1975 seis militantes de ETA entraron en la entidad bancaria con la intención de robar, había en caja 425.000 pesetas, y una cantidad superior, no contada, estaba en unas sacas tiradas por el suelo que acababa de traer un transporte blindado. Los miembros de ETA alertaron a clientes y empleados que se trataba de un atraco político, poniéndolos contra la pared con la intimidatoria ayuda de revólveres del 38 especial, tipo pelí-cula del Oeste, e incluso una metralleta. Habían desarmado al guardia jurado, pero la alarma interior, conectada a la Jefatura de Policía, se activó y llegó un coche del 091. Además, dio la casualidad de que justo en el bar de frente a la entidad bancaria, el bar Fausto, dos agentes de la Brigada de Investigación Social estaban tomando café. Todo se sumó y acabó en tiroteo mortal, con el cabo Díaz tendido frente a la entrada del banco, con el abdomen perforado por una bala que le produjo la muerte instantánea. Pero, ¿quién disparó? Esa pregunta fue el nudo gordiano de un consejo de guerra que presidió el coronel de artillería Antonio Verger, siendo abogados defensores Marc Palmés y Magda Oranich, por delegación del primer abogado de Txiki, Miguel Castells, colegiado en Guipúzcoa y eventualmente en Madrid, donde asistió a los miembros del FRAP, también condenados. La pregunta no acabó de contestarse satisfactoriamente. Txiki fue sólo parcialmente identificado. A las 12.30, tres horas y media después de que se abriera la audiencia, entraron los testigos. Txiki ya se había declarado inocente. Hubo diversas confusiones entre esos testigos y procesos irregulares en la identificación, sin garantías jurídicas que hicieran ante la policía. Para unos Txiki era más alto que lo que da a entender su apodo, "pequeño"; para otros tenía el pelo rizado cuando en realidad era lacio, otro aseguró que ese cabello era rubio-castaño cuando era negro y uno de los policías que participaron en la refriega no lo reconoció. Quien sí lo reconoció sin ninguna duda era uno de los agentes de la Brigada Social que tomaban café en el bar de enfrente. Fue el testimonio de un miembro de la policía política. Y dos números de la Policía Armada que afirmaron encontrarse en el lugar de auto pero que, curiosamente, no figuraban en el atestado policial de los hechos ni habían declarado antes de la vista oral a lo largo del sumario. Palmés los calificó como "testigos fantasmas". Txiki se declaró inocente pero, eso sí, también se declaró miembro de ETA. Una ETA que hay que situar en el contexto de los finales del franquismo y que llegó a fascinar a muchos jóvenes por su lucha contra la dictadura. Los miembros de ETA que llegaron a Cataluña en aquel comando, y en otros anteriores, habían encontrado la solidaridad de militantes de partidos catalanes que nada tenían que ver con la opción violenta, como fueron el MSC y el PSUC. La escritora socialista Maria Aurèlia Capmany escribió una bella letra de una canción que interpretó Marina Rossell sobre la música tradicional catalana de la "Cançó del lladre"; donde "el lladre" era justamente Txiki. Luis Eduardo Aute también escribió una bellísima canción glosando la noche de "capilla" de Txiki, una de sus mejores canciones, "Al alba". Muchas personas no durmieron aquella noche, las más implicadas, las primeras, y por extensión muchos militantes de partidos políticos o demócratas simplemente, solidarios de las gestiones que se estaban llevando a cabo para evitar la ejecuciones. Miguel Castells fue una de las personas que evidentemente no durmieron. Se entrevistó con Txiki aquella misma tarde en el locutorio de la cárcel Modelo de Barcelona y, allí, éste le pasó un mensaje dedicado al pueblo vasco, escrito en la página en blanco del único libro que le habían dejado para leer. Castells pensó que tenía que marchar inmediatamente a Euskadi y difundir allí el escrito, pero en el aeropuerto de El Prat le avisaron por la megafonía de que tenía que ir urgentemente a Madrid: otro defendido suyo también había sido condenado a muerte. Pasó la noche en vela, intentando coordinar las últimas acciones encaminadas a tratar de conseguir un indulto. Incluso el papa Pablo VI pidió clemencia. Marc Palmés, abogado de Txiki, hizo lo propio. Compaginó la acción exterior con la compañía que le hizo aquella última noche en la sala de juegos de los hijos de los presos de la Modelo, junto a la también abogada Magda Oranich. Miguel Paredes, hermano de Txiki, y el capitán Coronado, defensor de oficio, entre otras personas de una decena en total. Txiki estuvo entero, sólo pasó una vez por el lavabo, sobre las tres de la madrugada; tuvo el temple de hacer testamento ante notario y pidió morir fusilado "como un soldado vasco". Tramitar esta petición insólita al capitán general de la IV Región Militar costó un expediente a los abogados. Sobre una foto en color de sus hermanos pequeños, tomada el día de su primera comunión, escribió unos versos: "Mañana cuando yo muera/ no me vengáis a llorar./ Nunca estaré bajo tierra,/ soy viento de libertad". Los versos se atribuyeron a Txiki cuando en realidad son de Ernesto "Che" Guevara, pero desde la sinrazón de la dictadura había comenzado a fabricarse un héroe. Lo que nadie hubiera aventurado es que ETA sobreviviera al franquismo y se convirtiera en el principal problema de la democracia. El 26 de septiembre, tras una reunión de algo más de dos horas, celebrada en el palacio de El Pardo, residencia de Franco, el Consejo de Ministros dio el "enterado" de la sentencia de Txiki y las otras cuatro, lo que significaba que ya podían aplicarse. El Franco que moría matando ya estaba él mismo enfermo: padecía una flebitis diagnosticada unos meses antes, que sumió a los franquistas en la incertidumbre y a los demócratas en la esperanza. Por lo demás, el país seguía luchando por seguir adelante. Había, como lo hay ahora, un festival de cine en San Sebastián, donde triunfaba José Luis Borau con una película, "Furtivos", protagonizada por dos conocidos izquierdistas, Lola Gaos y Ovidi Montllor. Los ciclistas escalaban Montjuïc con motivo de las fiestas de la Mercè, con Eddy Merckx delante, como estaba mandado. El Español presidía inusualmente la Liga de fútbol. Y la represión seguía gastando sus últimos cartuchos: se reían de la libertad de expresión secuestrando la revista "Por Favor" y detenían y ponían de pies en la frontera a Yves Montand y Costa Gavras, prescindiendo de su valor mundial en el arte cinematográfico. A las 8 de la tarde de aquel mismo día del Consejo de Ministros Txiki entró en capilla, y doce horas después lo trasladaban al lugar en el que iba a ser ejecutado, en las cercanías del cementerio de Cerdanyola. Era un día de niebla matutina, porque a veces la climatología se asocia con la historia para proporcionarle una frase de ambiente. Cuando salió el sol, a unos doscientos metros del depósito de cadáveres del cementerio, en una zona boscosa, ataron a Txiki a una especie de trípode y lo calzaron con dos bolsas de lastre para que resistiera sin caerse los impactos de los primeros proyectiles. Para culminar su leyenda, no quiso que le vendaran los ojos, que dedicaron la última sonrisa a su hermano. Gritó, en euskera, "Patria o muerte", el eslogan de la revolución cubana, y "Viva Euskadi libre". El sargento que mandaba el piquete de la Guardia Civil dio la fatídica orden de fuego mientras Txiki comenzaba a cantar el "Eusko gudariak gera". Txiki cantó y Maria Aurèlia Capmany lo recogió en su poema: "Amics, moriré cantant/ cançons de la terra mia./ Són cançons de llibertat/ per ella perdo la vida". Dos estrofas del "Eusko gudariak", muy cortas, van sincrónicas a una primera descarga. Inicia la segunda estrofa y con ella una segunda descarga. Los tiros se siguen escuchando, pero la voz ya se ha apagado después de la primera palabra de la tercera estrofa. Cada guardia hacía dos disparos seguidos, once de doce le alcanzaron. Hubo un treceavo, el tiro de gracia, que le dio el sargento que mandaba el pelotón.

sábado, septiembre 17, 2005

Vuelve el 36 (Antonio Elorza)

ANTONIO ELORZA
Vuelve el 36
ANTONIO ELORZA
EL PAÍS - España - 17-09-2005

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Cada diez años vuelve a visitarnos el espectro de la Guerra Civil. En 1996 fue especialmente cordial y tuvo como momento estelar la visita y homenaje a los veteranos de las Brigadas Internacionales. No se les hizo demasiada propaganda, el programa a que se vieron sometidos fue de rigidez cominterniana y, sin embargo, la acogida popular fue muy emotiva. Recuerdo la inmensa ovación que ofrecieron los estudiantes de mi facultad a un pequeño grupo al que invité para que relatasen sus experiencias en la guerra y la ulterior del estalinismo. Lo encabezaba Lise, la viuda de Arthur London. La concesión de la nacionalidad española a los brigadistas pareció una señal de que la reconciliación se había alcanzado.
Al borde ya de una nueva conmemoración, no es seguro que el clima de cordialidad vaya a reproducirse. Los preliminares anuncian una clara polarización en los juicios, y sobre todo una detestable deriva de signo demagógico, inclinada a los intereses y a la sensibilidad de la extrema derecha. En los años que siguieron a la muerte de Franco, los nostálgicos se conformaron con devorar los libros de Vizcaíno Casas. Ahora el problema es más grave. El PSOE en el Gobierno hizo muy poco por fomentar la memoria histórica, que jugó espontáneamente a su favor cuando en 1993 alguien puso en circulación la especie de que una victoria del PP significaba el retorno del franquismo. No se ocupó de fomentar la explicación a los españoles de la grandeza que en su fracaso representó la democracia republicana, ni siquiera del papel desempeñado por los socialistas en la construcción del régimen. Cuando siendo ministro Semprún hubo una tímida y contradictoria colaboración de Cultura en el homenaje a Azaña en Montauban, el excelente libro resultante ni siquiera fue traducido al español. Hasta Prieto ha sido objeto de un olvido deliberado. Menos mal que una serie de investigadores pusieron por su cuenta en marcha esa aspecto esencial de la memoria que es el análisis de la represión franquista. La importancia de su aportación es cada vez mayor, pero la justa condena del franquismo deja en la sombra la explicación del periodo republicano y por tanto abre la puerta a la equidistancia que plantea Bennassar en el último artículo de Claves: la responsabilidad de ambos bandos es comparable, y el plus del franquismo reside en la represión.
Ahora bien, el revisionismo no surgió de la pluma de historiadores, sino de la acción panfletaria de un pequeño grupo de publicistas que desde hace unos años viene vendiendo con éxito una visión apocalíptica de nuestros años treinta, orientada a encandilar a la derecha. No encontraron obstáculos. Recuerdo cuando en estas mismas páginas se recogió la afirmación de uno de ellos, cargando en un libro contra el mito de las Brigadas Internacionales sin haber visitado siquiera su archivo en Moscú ni conocer los principales libros recientes sobre el tema. Luz verde para el elogio. De acuerdo con esta visión maniquea, el papel desestabilizador de Octubre del 34 resulta desligado del contexto europeo y español, y sin más es presentado como inicio de la Guerra Civil. Como si el general Sanjurjo no se hubiera sublevado ya en el 32, el austriaco Dollfuss no existiera y Gil Robles fuese Adenauer. El quinquenio republicano queda reducido a un museo de horrores, que además sirve para descalificar agresivamente al actual Gobierno. Solamente queda celebrar el regreso de Franco como artífice de una modernización autoritaria. Primo de Rivera ya le precede en esta revalorización póstuma.
Es de esperar que los historiadores intenten escapar de esa tela de araña. No se polemiza con un panfletario. El magnífico libro de Anthony Beevor sobre la Guerra Civil, utilizando esta vez de verdad los archivos de Moscú y la reciente bibliografía sobre el conflicto, es un ejemplo de cómo explicar la lógica de la guerra, no limitarse a contar batallas, y también de cómo entender que si hubo muchas más víctimas en el sector republicano, por la represión de la guerra y de la posguerra, ello no es fruto de la casualidad, sino de una vocación de exterminio que impulsaba ya antes del 18 de julio a los militares sublevados: la "operación quirúrgica" de que habla Franco en noviembre de 1935. Otra cosa es que libros como éste logren contrarrestar el efecto sobre la opinión pública de la cascada de panfletos.